"Que tu alimento sea tu medicina" expresó Hipócrates, apotegma trascendente, que compendía el valor inmanente del sentido vital de ALIMENTARNOS. No es solo la ausencia de enfermedad, sino la suficiencia de vigor, para que las facultades físicas, mentales y espirituales mantengan el potencial pleno y el hombre pueda manifestar sus fuerzas creativas y productivas.
La fuerza laboral de su empresa se alimenta para reconstituir sus fuerzas físicas y su ánimo. Por lo tanto debe HABER PLENA GARANTÍA de NO exponerlas al riesgo de toxiinfecciones alimentarias, o deficiencia nutricional, por mala calidad de productos, de manipulaciones, de higiene, de procesos, de preparaciones, o por desconocimiento de los principios de higiene y calidad y balance dietético nutricional. |